De PonteWordCamp por Pontevedra

Esto es como cuando en el cole te llevaban de excursión y luego te pedían que hicieses una redacción sobre ello. A mí siempre se me dio mal. Recuerdo que incluso nos daban un guión pero, era imposible, tener que seguir esas pautas me hacía todavía más complicado todo.

Ahora, me dicen que una WordCamp no termina hasta que escribimos una entrada sobre ella en nuestro blog. Aunque me cueste bastante, es algo que me he propuesto y aquí estoy, pasada la media noche, a la luz de las pantallas, escribiendo estas líneas. Y es que, pese a lo bien que lo pasé, y lo mucho que aprendí, en la parte técnica y en la personal, ya va siendo hora de terminar PonteWordCamp y recuperar energías.

Cómo conocí la comunidad WordPress

Me parece interesante empezar por el principio de los tiempos, de cómo el gusanillo de la comunidad se ha ido instalando en mi.

Hace poco más de un año, una compañera de clase me habló de que había “un rollo de WordPress” (no recuerdo las palabras exactas) en Pontevedra, y si íbamos a ver de qué se trataba. Llegado el momento, ella no pudo ir. Esto de meterme en donde no conozco a nadie no me va mucho pero, ya estaba calzado, en el trabajo estábamos empezado a usar WordPress y era una oportunidad de aprender algunas cosas, entonces allá fui.

Y fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

La primera de muchas

De no ir a nada, ser casi un hermitaño, fue llegar a casa y ponerme a  buscar dónde, cuándo y sobre qué iba a ser la próxima meetup.

Hoy, junto con “José Luis de Pontevedra“, soy asiduo a muchas meetup de Galicia.

Lo que más me impresionó de estos eventos, más allá de los conocimientos, fueron las personas. Un ambiente en el que nadie es más que nadie, en el que, en general, se busca más aportar y compartir que sacar un beneficio directo.

Y PonteWordCamp, creo que ya se ha ganado el nombre propio, no ha sido una excepción, con un ambiente sólo mejorable con aire acondicionado, ha sido espectacular.

En esta ocasión, un simple comentario de Juan Hernando me allanó el camino en la decisión de si ser voluntario o asistente:

— “Al final, todo el mundo se va a apuntar de voluntario, ¿y quién va a pagar la entrada?”
— “Yo la pago. Y así no trabajo.”

Y así fue, más o menos, como, pese a que me picaba el gusanillo de estar en la organización, acabé pagando mi entrada. Pero esto en la próxima PonteWordCamp no se repite.

No considero, en cualquier caso, que fuese una mala decisión.  Fue mi primera WordCamp, quería verlo desde la perspectiva de asistente y ver el máximo número de charlas posibles.

Fue una semana dura

Pese a estar fuera de la organización, la semana fue bastante movidita, a la idea de juntar PonteWordCamp con la meetup “Emprende con WordPress” el viernes, se le sumó la de WPVigo, y WPOurense, lo que para algunos de los que no nos solemos perder ninguna, convirtió la WordCamp en una aventura de cinco días.

Cinco días que nos permitieron conocer a algunas personas de una manera más cercana. Como a Rocío Valdivia, de la que recibimos,  camino de Ourense una lección de historia, mientras ella descubría el rural gallego, con sus hórreos y sus eucaliptos.

Sin que sirva de precedente, y ante la amenaza de que había que estar más o menos frescos para cuatro días más, ese día no nos perdimos mucho. Pese a que Luis Estévez, coorganizador de la meetup de Ourense, improvisó una pequeña ruta turística por la ciudad, aún no eran las dos de la madrugada cuando estábamos de vuelta en Pontevedra.

El jueves, en Vigo, Fernando Tellado nos deleitó con una charla sobre comunidades de práctica y cómo la tortilla de patatas puede ser la seña identificativa de una de éstas.

Dos días de meetups y el viernes no iba a ser menos. Ya sin tenernos que desplazar de Pontevedra, María, Vanesa y Fernando, nos contaron, en el espacio 16 de la facultad de bellas artes, cómo, en su momento, decidieron dar un cambio en su vida y orientar su trabajo hacia algo más satisfactorio para ellos. Después de que Juan consiguiese echarnos a todos de la sala, nos reencontramos en el bar. Hizo una noche estupenda, lo que nos permitió quedarnos en la calle hasta la hora de la cena.

Comienza PonteWordCamp 2018

roll-up de PonteWordCamp
Roll-up en la entrada de PonteWordCamp

Uno, que es muy aplicado, fue dejando la elección de los tracks hasta el último momento. Al juntársenos todas las meetup los días previos a la WordCamp, en el momento de pasar por el registro a recoger la acreditación aún no tenía muy claro a qué ponencias asistir. Alguna tuve que elegir con el método de cara o cruz.

Realmente no importaba mucho. Es normal el comentario acerca de la alta calidad de las ponencias y los ponentes. Además todas las ponencias se subieron a wordpress.tv al día siguiente gracias al trabajo de organizadores y de Mauricio Gelves que nos guió estupendamente para realizar la subida en lo que parece ser tiempo récord. Por lo que ahora tenemos la posibilidad de ver esas ponencias a las que no pudimos asistir.

Inició la jornada Ibon Azkoitia, poniendo en valor a la comunidad y resaltando de qué manera, participar en un evento de este tipo de manera altruista, puede traerte ciertos beneficios en cuanto a que tu trabajo gane visibilidad o por el simple hecho de encontrar alguién que te ayude a solucionar ciertos problemas. Incluso, encontrar a alguien con quien compartir aficiones.

Tras esta especie de charla introductoria, Wajari Velásquez nos explicó la mejor manera de no tener gases y ser feliz en lo que fue la primera ponencia “técnica” de la WordCamp. Seguidamente, Iván Expósito daría la primera ponencia en galego, en la primera WordCamp en Galicia, todo un honor y toda una responsabilidad. Normal que no tuviese ganas de salir en vídeos en los minutos prévios al debut.

Y llegó el primer descanso. CAFÉ, CAFÉ, CAFÉ… Es cuando me doy cuenta que todo el mundo porta ya merchandising de los patrocinadores, y me paso por el puesto de Dinahosting, donde Iván me insta a poner mi nombre en un papelillo para un sorteo.

La comida vino después de otras tres ponencias. No esperaba una comida “de picoteo” pero, fue una gran idea en cuanto a que nos permite no dejar de movernos y contactar con muchas más personas, queramos o no, frente a estar sentados en una mesa y limitarse sólo a los cinco que te rodean.

Photohall con José Luis y Carlos Longarela
Con José Luis y Carlos Longarela

Fue complicada la elección de la ponencia de después de la comida. Por un lado, Fernando Tellado, iba a tocar el tema de la seguridad en WordPress. Por otro lado, Pablo Arias, más involucrado en el mundo de Joomla! pero que ha aportado en varias ocasiones conocimientos transversales a ambas plataformas, hablaría sobre software libre y las ventajas que tiene este sobre el privativo. Dado que de seguridad WordPress no tenía ni idea, pero con el software libre hace años que trabajo y conozco los beneficios reales y limitaciones, muchas veces artificiales, opté por la de seguridad.

Desconocía que existiesen cosas como OWASP, que suponen una guía probada de implementación de seguridad en plataformas web abiertas. De modo que, pese a lo amplio del tema, lo sé por una ponencia que intenté preparar y se me fue de las manos, saqué grandes ideas y descubrí dónde mirar para no perder tiempo reinventando la rueda.

Durante la siguiente pausa me di cuenta de que, de entre todas las bolsas que llevaba colgadas, el bolso, con la cartera, el móvil y las llaves de casa no estaba entre ellas, por lo que la siguiente ponencia, no la tuve que decidir. Me dediqué ese ratito a rastrear mi objeto perdido, que encontré, tal y como esperaba unos minutos más tarde. El cerebro me pedía un descansito ya, así que no estuvo desaprovechado.

Las dos últimas ponencias fueron duras. El cansancio hacía acto de presencia e impedía prestar completa atención. En los cambios, la gente se paraba un poco más haciendo que algunos entrásemos en las salas con las ponencias ya iniciadas, se empezaba a generar barullo de fondo con la suma de conversaciones o comentarios que los asistentes hacían por lo bajo con quien le acompañase a la ponencia.

Clausura… o no.

Terminadas todas las ponencias, Juan nos junta a todos en el track “arriba” para sonsacarnos si la experiencia ha sido satisfactoria, y convencernos de la importancia de asistir al día siguiente, contributor day, para devolver a la comunidad de WordPress parte de lo que nos ha dado. Decido despedir la jornada acompañado con la misma persona que la inicie, Ivan Barcia.

Silla gamming
La silla de la discordia

Es entonces cuando, se hace oficial el ganador del juego de cartas y se realizan los sorteos… Se elige una mano inocente, la de José Luis (inocentes…). Con una puntería increíble, saca la papeleta con mi nombre. Su cara, casi pasó de risa a preocupación, y la de Juan, a su lado, no daba crédito. Acababa de comvertirme en el ganador del sorteo de una silla de gamming (¿es cómoda? sí, lo es). En unos segundos reaccionaron, la sangre volvió a circularles por el cuerpo y me hicieron señas para que bajase al estrado. En ese momento, yo fui el que se quedó sin sangre (“¿y ahora qué digo?”). Falsa alarma, solo fue posar para la foto, y vuelta a mi sitio, cómodamente oculto entre el público.

Seguidamente, se sortean unos libros, que no habían llegado, y una mochila de Siteground, creo recordar. La verdad es que a mí, habiéndome llevado la silla, ya no me importaba el resto mucho más. Y no recuerdo muy bien quiénes fueron los agraciados.

Terminada la clausura, toca pulpo. Ahí aparece Lucía, de Dinahosting, pidiéndome que pase luego para una foto y unas palabritas… “¡Me cachis! ¡Al final tengo que hablar!” pensé. Sin embargo, me pareció que era lo mínimo que debía hacer.

Tellado nos hablaba, en Vigo, de tortillas de patatas, pero aquí lo que triunfó fue la cerveza, Estrella Galicia, el pulpo, y la carta de José Luis.

¡Las tapas de pulpo se vaciaban a velocidades supersónicas! Algunas gotas de aceite en el suelo hacía que tuviésemos que ir con pies de plomo para no perder la integridad física. Entre dedos que me señalaban acusándome de “tongo” en el sorteo, quiero pensar que en tono de broma, tuve que, aprendiendo de Juan, invocar el código de conducta, también más en broma que en serio, dado que la situación comenzaba a perder la gracia.

Terminado el día y tras echar un cable rellenando neveras, tocaba ducharse, que falta hacía, e ir al MoMA, el local elegido para continuar socializando con los asistentes.

Los viajes y eventos del los días anteriores pasaban factura ya hacia la una de la madrugada. Creo que no eran las dos cuando, viendo que las conversaciones casi se estaban orientando ya a ver quién estaba más cansado, decidí que era hora de una retirada estratégica. El día siguiente, aún iba requerir de cierto grado de consciencia.

Contributor day

Domingo: ¡Madre mía lo que costó levantarse! Pero, lo logré.  me hice con el portátil, y arranqué a la facultad llegando con tiempo para un café, que falta me hacía.

Acto seguido, se presentan y organizan los grupos de trabajo: WordPress.tv, de la mano de Mauricio Gelves; soporte y traducciones, guiado por Fernando Tellado; diseño y márketing, con Ana Cirujano; y comunidad, donde Rocío Valdivia explica temas de organización de meetups, wordcamps y otros temas de comunidad.

Parece que estuvo entretenido porque en un rato, que no me pareció muy largo, vimos pasar las pizzas que iban a ser nuestra comida ese día. Nuevamente, no faltó la cerveza.

Y finalizamos la WordCamp con Javier Casares y José Ángel Vidania ilustrándonos sobre lo que se viene e nivel de estándares y requisitos en WordPress y una visión general y bastante práctica sobre Gutenberg, en donde todos, gracias a la participación de algunos de los asistentes, aprendimos algo nuevo.

Recogiendo las sobras

Quien me conoce, sabe que me apunto a un bombardeo cuando se trata de echar una mano. Ayudé a transportar las sobras de la batalla, y a guardarlas en un lugar seguro.  Fue entonces cuando Rocío, sacó su artillería verbal dejándonos casi convencidos para viajar a la otra punta de España y asistir a la WordCamp de Granada. Será algo que tenemos que ir viendo.

Conclusiones finales

Los tiempos: Sé que se forzaron ligeramente los tiempos, en especial los del turno de preguntas, para meter dos ponencias más de las previstas inicialmente. No creo que haya sido un problema pero, sí que un par de minutos más de preguntas no hubiese estado de más.

Sostenibilidad: De esto me di cuenta al llegar. Vasos desechables de poliestireno expandido. Desconozco cómo se trataron estos residuos tras su uso pero, creo, que esto es algo que se puede mejorar. Es evidente que, de bastantes cosas se hace cargo la organización como para darse cuenta de estos detalles. Pero, ya que se intentan filtrar algunos contenidos debido a que el carácter de su licencia no concuerda con el de la comunidad, quizás sea algo a tener en cuenta, el que estos eventos sean más sostenibiles.

En general, PonteWordCamp, gracias a las personas con las que he conversado, o escuchado sus ponencias, ha supesto un pequeño gran cambio en mi forma de ver ciertas cosas, nuevos propósitos y objetivos en mi vida que empiezan a materializarse con este post y este blog. Espero ser constante, y que no se quede en agua de borrajas.